Ramen para todos y todas

Fachada de Fukuro Noodle Bar en Palermo. Foto
Fachada de Fukuro Noodle Bar en Palermo. Foto

Fachada de Fukuro Noodle Bar en Palermo. ©BA Inspiration

Mi incipiente avance en el camino de la cocina implicó cierto desencanto con varios delis y restaurantes de comida tipo ‘casera’.

A menos que la propuesta venga acompañada de un entorno soberbio o marcada con un precio súper atractivo, pagar por una tarta o un sandwich que puedo hacer en casa por un cuarto del precio de la carta me resulta cada vez menos aceptable (sobre todo teniendo en cuenta el año que transitamos). Desafortunadamente, salir de estas opciones significa ir ya a los restaurantes ‘top’, que vienen acompañados de -con suerte- cuentas de cinco Evitas para arriba.

Fukuro, bar de comida japonesa y taiwanesa que está por cumplir un año en Palermo, me encantó justamente por ubicarse en el medio. Es un espacio para probar algo distinto (ramen de elaboración propia, buns al vapor, dumplings, sandwich helado de Fernet) con un formato de comida al paso que permite precios muy amables para una cena (bowl abundante de ramen vegetariano más bebida, AR$ 100; buns al vapor vegetarianos por dos, AR$ 45).

Detrás de la propuesta están el argentino Matías Camozzi y su esposa estadounidense Vanessa, que pasaron los últimos diez años trabajando en gastronomía en Estados Unidos. Ambos, anfitriones dedicados que atienden personalmente.

Cuenta Matías: “Nuestro interés por la comida asiática comenzó en 2008, luego de nuestro primer viaje a Japón para filmar un documental. A partir de entonces, viajamos extensivamente por Asia para descubrir y conocer más la comida de esa región. Nos fuimos obsesionando con el ramen y comenzamos a viajar los fines de semana dentro de Estados Unidos para probar los mejores exponentes de esta comida en ciudades como Los Ángeles, San Francisco, Las Vegas, Austin, Nueva York y Washington DC. Una noche durante una cena en uno de estos lugares, mientras yo observaba el diseño del establecimiento, el servicio, la comida, la presentación y todo tipo de detalles, Vanessa me dijo: ‘Cada vez que cenamos en este tipo de lugares no me prestas atención, ¡deberías abrir un ramen shop si tanto te gustan!’. Y literalmente a partir de ese comentario nació nuestro proyecto”.

Después de vivir tantos años fuera de la ciudad, decidieron retornar por un tiempo y así llegó Fukuro a Buenos Aires. “Los primeros dos meses logramos ‘sobrevivir’ gracias al apoyo de turistas y estadounidenses residiendo en la ciudad. Había noches en las que no hablábamos ni una palabra de español durante el servicio, era bizarro. Pero a partir de febrero la clientela comenzó a cambiar y los argentinos comenzaron a dar el presente. Así comenzamos a recibir gente después de las 22:00, algo que no ocurría porque los americanos cenan temprano. La respuesta local fue muy positiva, se sorprenden con todo, desde el diseño hasta la comida, pero se han enganchado con la propuesta”.

Si bien las opciones vegetarianas son escasas, mis dos visitas en poco menos de dos semanas hablan de cuánto me gustó la propuesta. No tengo el paladar afilado a la comida asiática, pero encontré en el caldo de algas y hongos del ramen un sabor espectacular; y el maní combinado con la suave masa de los buns veggie es otro win. Los carnívoros tienen excusas para ir un par de veces más (en este link, la carta completa).

Fukuro queda en Costa Rica 5514, Palermo, en un pequeño local ambientado con stencils de Cabaio (Santiago Spirito). Prometen que el pequeño patio detrás de la barra estará abierto para las cervezas del verano.

{Gracias por la recomendación Marina y Caro}

Links
FukuroNoodleBar
Fb/FukuroNoodleBar

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